28/7/2026
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¿Qué se puede hacer para combatir el mareo en un yate?


El mareo puede afectar incluso a los navegantes más experimentados y convertir rápidamente un tranquilo viaje en una experiencia desagradable. Se produce cuando los ojos y el órgano del equilibrio envían al cerebro información contradictoria sobre el movimiento de la embarcación. Los primeros síntomas son bostezos frecuentes, cansancio, palidez, sudor frío, aumento de la salivación y una sensación de malestar en el estómago. Quien note estas señales de alerta debe actuar de inmediato, ya que los síntomas avanzados son más difíciles de aliviar.


Las mejores medidas de emergencia en cubierta

 

En cuanto se noten los primeros síntomas del mareo, lo mejor suele ser salir directamente a cubierta. Busque un lugar seguro al aire libre y fije la mirada en el horizonte o en una línea costera lejana. De este modo, los ojos y el sentido del equilibrio podrán interpretar mejor los movimientos del yate. En la proa, los movimientos suelen notarse con especial intensidad, por lo que un sitio más cercano al centro del yate suele resultar más cómodo. Además, informa al patrón con antelación para que pueda estar al tanto de la situación y, si es necesario, ajustar la ruta o la velocidad. El móvil, los libros y las aplicaciones de navegación deben quedarse en el bolsillo al principio, ya que fijar la vista en objetos cercanos puede aumentar las náuseas. Mantenga la cabeza lo más quieta posible, recuéstela y respire lenta y uniformemente. A menudo basta con relajarse conscientemente y aceptar el movimiento del barco, en lugar de luchar contra él.

 

Aire fresco, comida ligera y suficiente líquido

 

El calor, el aire viciado y los olores intensos pueden agravar las molestias. Por eso, permanezca en la medida de lo posible en una zona bien ventilada y evite los gases de escape del diésel, el humo del tabaco, los perfumes fuertes y los olores intensos de la comida. En cuanto a la comida, también se aplica lo siguiente: es mejor tomar raciones pequeñas y ligeras que una comida copiosa. El pan, las galletas saladas, los plátanos o el arroz suelen ser más fáciles de digerir que los alimentos grasos o muy condimentados. Bebe con regularidad pequeños sorbos de agua o té y, en la medida de lo posible, evita el alcohol antes y durante la travesía.

 

Planifica la medicación con antelación

 

Los medicamentos contra el mareo suelen ser más eficaces si se toman o se aplican con suficiente antelación antes de zarpar. Sin embargo, muchos preparados pueden provocar somnolencia, mareos o afectar a la capacidad de reacción. Es importante consultar previamente con un médico o en la farmacia qué medicamentos son adecuados, especialmente en el caso de los niños, durante el embarazo, en caso de enfermedades crónicas o si se toman otros medicamentos de forma habitual. Además, es recomendable probar un medicamento antes de las vacaciones. De este modo, se detecta a tiempo si se producen efectos secundarios indeseados.

 

El jengibre y las bandas de acupresión como complemento

 

El té de jengibre, los caramelos de jengibre o las cápsulas de jengibre se recomiendan a menudo contra las náuseas y algunas personas los encuentran agradables. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que tengan un efecto fiable contra el mareo. Lo mismo ocurre con las muñequeras de acupresión. Por lo general, son fáciles de usar y se pueden probar como complemento, pero no deben ser la única medida preventiva en caso de gran propensión al mareo.

 

Empezar la travesía bien preparado

 

Una noche de descanso antes de zarpar suele valer más que cualquier remedio casero. Quien sea propenso al mareo debería, además, optar por una etapa corta para el primer día y, a ser posible, zarpar en aguas protegidas. En caso de que alguien tenga que vomitar, conviene tener a mano en la cabina bolsas resistentes o un cubo. La persona afectada nunca debe asomarse por la barandilla sin sujeción, ya que esto puede resultar especialmente peligroso cuando hay mar picado.

 

Cuándo es necesaria la asistencia médica

 

Si la persona afectada no es capaz de retener ni siquiera pequeños sorbos de líquido o se va debilitando cada vez más, el patrón debe tomarse la situación en serio, poner rumbo a un puerto u organizar asistencia médica. El dolor en el pecho, la dificultad para respirar, los desmayos, los fuertes dolores de cabeza, los trastornos del habla o la debilidad en un solo lado del cuerpo no son síntomas típicos del mareo y requieren asistencia inmediata.

 

Un viaje relajado

 

No siempre es posible prevenir por completo el mareo, pero una buena preparación suele marcar la diferencia. Quien empiece la travesía bien descansado, lleve comida ligera y agua suficiente, se tome en serio los primeros síntomas y tenga a mano los remedios adecuados, estará claramente en ventaja. Así quedará más tiempo para lo que realmente importa en una travesía: disfrutar del mar, descubrir nuevas calas y pasar horas de relax a bordo.