¿Qué ocurre si alguien muere durante un alquiler de yates?
La muerte en el mar es rara pero no inaudita. Cuando ocurre durante el alquiler de un yate, entra en juego una mezcla de derecho marítimo, protocolos de seguros y normativas nacionales. Esto es lo que suele ocurrir:
El trágico caso de una turista británica en el Caribe plantea serias dudas sobre los protocolos de seguridad en el mar.
La reciente muerte accidental de Gareth Weekes, de 77 años, durante unas vacaciones en yate cerca de San Vicente y las Granadinas, ha puesto este tema en el candelero.
Gareth Weekes, editor de periódicos jubilado de Devon, se encontraba de vacaciones navegando con su esposa en marzo de 2023 cuando se ahogó mientras practicaba snorkel en una remota isla deshabitada. La pareja se había embarcado en una lancha neumática, sin saber que había fuertes corrientes y sin medios de comunicación. Más tarde, la embarcación se fue a la deriva, dejándolos varados. Aunque se intentó rescatar a la pareja y se le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar después de que el Sr. Weekes apareciera aferrado a unas cuerdas, no fue posible reanimarlo. Su esposa, Alison Weekes, declaró en la investigación que no habían recibido instrucciones de seguridad sobre las corrientes locales ni equipo para pedir ayuda.
¿Cuáles son los pasos legales y prácticos tras una muerte en el mar?
1. Respuesta de emergencia de la tripulación
Si el incidente es presenciado o notificado a tiempo, la tripulación del yate está capacitada para iniciar medidas de emergencia como operaciones de rescate y RCP. La prioridad es siempre estabilizar a la persona y buscar ayuda médica profesional. Si se encuentra en una zona remota, es esencial ponerse en contacto con la guardia costera o la autoridad portuaria más cercana.
2. Informar a las autoridades
Dependiendo de dónde esté registrado el yate (estado de abanderamiento) y de las aguas en las que se produzca el incidente (aguas territoriales frente a aguas internacionales), puede ser necesario notificarlo a distintas autoridades. En la mayoría de los casos:
Se contacta inmediatamente con la autoridad portuaria o marítima local.
Si el yate está fletado a través de una compañía, se informa a su sede central.
La policía local o la oficina del forense se implican si es en aguas territoriales.
3. Investigación forense y repatriación
En casos trágicos como el del Sr. Weekes, el cuerpo se devuelve al país más cercano que disponga de instalaciones adecuadas. A menudo se realiza una autopsia, seguida de una investigación (como en el Reino Unido). El forense investiga la causa de la muerte y puede sugerir mejoras de seguridad si la negligencia o la falta de información desempeñaron algún papel.
4. Responsabilidad
En muchos contratos de chárter, las actividades "de riesgo", como el buceo con tubo, el submarinismo o el senderismo, se clasifican como opcionales y bajo la responsabilidad de los huéspedes. Sin embargo, se espera que las empresas de chárter y los patrones:
Celebren reuniones informativas sobre seguridad.
Adviertan a los pasajeros de los peligros locales conocidos (como fuertes corrientes).
Proporcionar herramientas de comunicación si los huéspedes se quedan en tierra o se separan.
Si incumplen estas responsabilidades, podría haber motivos para acciones civiles o sanciones reglamentarias.
5. Cobertura del seguro
El seguro de viaje suele cubrir la repatriación y el fallecimiento en el extranjero, pero los detalles dependen de la póliza. Las compañías de chárter suelen tener seguro de responsabilidad civil, pero la cobertura puede ser limitada si la actividad se considera "no supervisada" u "opcional".
En destinos náuticos populares como el Caribe, Croacia, Grecia, Turquía y Tailandia, las vacaciones en yate son cada vez más comunes entre jubilados, familias y navegantes primerizos. No todos ellos son buenos nadadores ni están familiarizados con las corrientes marinas. Es esencial que las empresas de chárter se adapten a esta clientela:
Realizando sesiones informativas adecuadas antes de las actividades.
Proporcionando dispositivos de comunicación impermeables.
Asegurarse de que los botes están bien sujetos y vigilados.
Y seamos sinceros: todos sabemos que, aunque los turistas estén bien informados, a algunos les gusta correr riesgos y comportarse como Spiderman. Trepan por las rocas, nadan más allá de las zonas designadas o bucean sin aletas porque "se sienten más libres". Aunque la responsabilidad personal es importante, los operadores de chárter deben anticiparse a la naturaleza humana e incluirla en sus medidas de seguridad.
Conclusión: La responsabilidad es compartida, pero la clave es una comunicación clara
Aunque todos los adultos asumen cierta responsabilidad cuando emprenden actividades en el mar, las empresas de alquiler de embarcaciones deben proporcionar a los huéspedes la información y las herramientas adecuadas para que tomen decisiones seguras. El mar, por hermoso que sea, puede convertirse rápidamente en peligroso.





